SOBRE LA AGENDA 2033
Como se indica en la sección de Presentación de esta web, la Agenda 2033, que el Proyecto de investigación Consciencia y Sociedad Distópica aspira tanto a definir como a colaborar en su aplicación, se dirigirá a:
+Recopilar y otorgar valor añadido a los objetivos y acciones, válidos tanto para superar desde la consciencia los postulados de la Agenda 2030 -que conforma el manual de uso del gobierno en la sombra con la meta situada en tal año-.
+Propiciar la formulación y realización de la práctica de vida, tanto personal como social, consustancial a esa nueva humanidad.
A este respecto, el Proyecto ha insistido en un triple convencimiento que se puede resumir así:
1. La nueva humanidad solo emergerá tras el hundimiento de la vieja, que se ha descrito como una casa en ruinas desde sus cimientos.
2. Esto acaecerá en el contexto de un magno cambio de ciclo que afectará a la Madre Tierra y a la humanidad: el llamado «corte», expresión derivada del cristianismo, abordado y examinado por el Proyecto en su libro De la distopía a la re-evolución.
3. Y esto estará íntimamente unido a la evolución consciencial humana y planetaria.
Por lo mismo, el Proyecto no concibe la Agenda 2033 cual propuesta programática para pasar de la vieja a la nueva humanidad, sino como adelanto de los rasgos fundamentales de la sociedad que dejará atrás la presente distopía y configurará esa nueva humanidad y, por ende, sílabo de prácticas de vida que coadyuven a:
+La desconexión y superación de los sistemas de creencias, pautas y comportamientos que presiden la vieja humanidad ya obsoleta.
+La plasmación de lo precedente en grandes ámbitos de acción.
+Ante el nuevo ciclo que se barrunta, anticipación de los paradigmas y hábitos que regirán la nueva humanidad una vez sea realidad, fundamentados en la coherencia vital y cotidiana del ser humano con su verdadero ser, con todo lo que esto conlleva.
Desconexión y superación de los sistemas de creencias, pautas y comportamientos de la vieja humanidad
Supone e implica el avanzar, desde la confianza en la Vida y el compromiso con lo que genuinamente somos y con perseverancia, en estos ámbitos:
• Desaferramiento respecto del mundo distópico en el que convivimos, sus sistemas de creencias, sus influencias y sus pautas de vida.
• Evitar gastar estérilmente la atención y la energía en pretender cambiar el mundo: la mirada exterior consciente no consiste en reformar un mundo ineludiblemente abocado a su final, sino en entender los signos de los tiempos.
• No caer en la indiferencia ante lo que sucede a nuestro alrededor: la mirada interior que la consciencia obviamente requiere ha de estar en equilibrio con la mirada exterior, dirigida hacia lo que nos rodea, y estar en equilibrio con ella.
• Agudizar la compasión: la reiterada mirada exterior debe servir para avivar nuestra compasión ante los impactos, llenos de sufrimiento, que este mundo en ruinas provoca en los seres humanos y en la totalidad de modalidades de vida.
• Desidentificación respecto del pequeño yo perecedero.
• El impulso de la presencia cotidiana de nuestro ser imperecedero en nuestros paradigmas existenciales y hábitos vitales.
• El fomento de nuevas interrelaciones de alta vibración con las personas, los demás seres, la naturaleza y la Madre Tierra.
• El fortalecimiento del consciente colectivo desde las aportaciones de cada cual y de las dinámicas colectivas.
• Activar toda nuestra fuerza creativa: desde esa comprensión del signo de los tiempos, sabemos que ha llegado el momento evolutivo de entrar en un nuevo estadio del devenir humano. A partir de ahí, debemos poner en valor y desplegar toda nuestra capacidad creativa en aras de la construcción de una nueva humanidad —o de una nueva casa, según el símil anterior—.
Estos puntos constituyen los ejes fundamentales de una práctica de vida y un plan de acción de una Agenda 2033, válida para transcender la Agenda 2030 y orientar los pasos en la construcción de la nueva casa como tarea individual y colectiva.
GRANDES ÁMBITOS
Al hilo de lo precedente, la Agenda 2033 ha de atender conjuntamente, en sus propuestas e iniciativas de actuación individual y colectiva, tres grandes ámbitos estrechamente interrelacionados:
• El mundo que no es nuestro.
• El mundo que es nuestro.
• La transición entre ambos.
Siendo esto así, se efectúa seguidamente una aproximación esquemática a las principales prácticas de vida que configuran los grandes focos de atención de la Agenda 2033:
a) Ante el mundo que no es nuestro
Nuestra actuación hacia el mundo con el que convivimos, pero que percibimos que no es el nuestro, ha de basarse en dos grandes ejes:
• Como ya se ha expresado, no podemos permitirnos caer en la tibieza ni en la indiferencia; en lugar de ello, hay que vivir comprometidos y ejercitar la compasión. La implicación activa y el ejercicio de la compasión se traducen en la escucha activa del otro y de lo otro; y también, y muy especialmente, en lo que esté a nuestro alcance, tenemos que contribuir a paliar el sufrimiento humano, de los diferentes reinos de la naturaleza y de la Madre Tierra.
• Nos corresponde ser semillas de consciencia en la medida de lo posible, con respeto por los procesos de cada cual y desde la compasión.
b) En la transición
En el espacio vital configurado por la transición del viejo mundo al nuevo hay que subrayar las siguientes acciones:
• Conviene que sostengamos y potenciemos una visión transcendente de la vida que vaya más allá de lo superficial y material.
• Igualmente, plantearnos seriamente y responder sin autoengaños esta pregunta fundamental: ¿qué quiero yo realmente en mi vida? Es decir, ¿qué es lo que en verdad me importa?; ¿cuál es mi prioridad, mi meta vital? Lo que cada uno conteste indicará con claridad cuál es su tesoro en esta vida; y, como enseñó Cristo Jesús, «donde esté vuestro tesoro, ahí también estará vuestro corazón» (Evangelio de Lucas, 12: 34). ¿Está de verdad tu tesoro en la nueva humanidad, con todo lo que representa, o sigue instalado en ese viejo mundo que no sientes como tuyo, pero al que continúas aferrado aunque te cueste reconocerlo?
• Sean cuales sean las respuestas que demos cada uno a los interrogantes formulados, se trata de que activemos la voluntad para avanzar hacia la materialización de nuestra mejor versión. Deberíamos hacer esto desde el compromiso con nosotros mismos, con nuestro verdadero ser.
• Tenemos que reajustarnos por medio de fomentar en nosotros mismos un mayor equilibrio y una mayor armonía física, energética, emocional y mental.
• Asimismo, hemos de prestar atención al duelo (en forma de dolor, lástima, aflicción, sentimiento…) que podamos experimentar ante el hundimiento del viejo mundo que ya se vive y percibe, aunque sea de manera inconsciente.
c) Hacia nuestro mundo
En cuanto al nuevo mundo, que es el nuestro, se trata de crearlo y fomentarlo por medio de una práctica de vida que tenga estas características:
• Debe ser responsable y comprometida.
• Tiene que implicar el cultivo de lo interior (el silencio, la introspección, la meditación…) y una acción consciente en el exterior.
• Es necesario que sea a la vez individual y colectiva, personal y social.
En conexión con todo ello, el Proyecto de investigación ha definido la relación básica de prácticas de vida requeridas, que deben ser calificadas de re-evolucionarias y que como tal se exponen en el parte final del libro nº2 de su Biblioteca, titulado precisamente De la distopía a la re-evolución (Adaliz Ediciones; septiembre, 2022): https://adaliz-ediciones.com/home/72-de-la-distopia-a-la-re-evolucion.html
ANTE EL NUEVO CICLO QUE SE BARRUNTA
Como antes se expuso, se trata de que, ante el nuevo ciclo que se barrunta, se anticipen los paradigmas y hábitos que regirán la nueva humanidad una vez sea realidad, fundamentados en la coherencia vital y cotidiana del ser humano con su verdadero ser, con todo lo que esto conlleva.
Más específicamente, consiste en traer al aquí-ahora lo que será (las señas de identidad que podemos conocer al respecto conocemos), en vez de proyectar lo actual a lo que será.
Supone dar un paso consciencial de la aspiración espiritual a una práctica de vida real que sea ya manifestación y anuncio del nuevo ciclo humano que se percibe en el horizonte.
a) Señas de identidad de la nueva humanidad
La realidad de la nueva humanidad que evolutivamente seguirá a la actual rompe nuestros esquemas mentales, propios de la presente generación humana, de modo que “no podemos soñar ni imaginar” (1 Corintios 2:9) lo que traerá consigo y cómo se plasmará.
No obstante, hay textos espirituales que ofrecen ciertas señas de identidad del tipo de vida que se desplegará en ella, pudiéndose destacar las ocho que se sintetizan a continuación.
1º. El escenario vital gozará de una mayor frecuencia vibracional, más sutil y armoniosa:
+Serán unos nuevos Cielos y una nueva Tierra (Isaías 65:17 y Apocalipsis 21:1).
2º. En un escenario así, el ser humano tendrá autoconocimiento y discernimiento:
+Comprenderemos todas las cosas (Juan 13:7).
3º. Y vivirá en un contexto de Justicia y Paz, tanto consigo mismo como colectivamente:
+“Habrá Paz para siempre” (Salmo 72:7).
+“Reinará la Justicia” (Segunda Carta de Pedro 3:13)
+No habrá maldad, ni guerra, ni delito, ni violencia desaparecerán; y no quedarán personas egocéntricas e injustas (Salmos 46:9 y 37:10-11 e Isaías 2:4).
4º. La Tierra toda será una manifestación de Reverencia por la Vida y convivencia armónica y concordia entre todas las modalidades de vida:
+“El lobo estará con el cordero, el leopardo se echará con el cabrito, y el ternero, el león y el animal engordado estarán todos juntos; y un niño pequeño los guiará. La vaca y la osa comerán juntas y sus crías se echarán juntas. El león comerá paja como el toro. El bebé jugará sobre el agujero de una cobra, y un niñito pondrá la mano sobre el nido de una serpiente venenosa. No causarán ningún daño ni destrucción en toda mi santa montaña, porque la tierra de seguro estará llena del conocimiento de Dios tal como las aguas cubren el mar”. “El lobo y el cordero comerán juntos, el león comerá paja igual que el toro, y la serpiente se alimentará de polvo. No harán ningún daño ni destruirán nada en toda mi santa montaña”. (Isaías 11:6-9 y 65:25).
5º. No habrá escasez, pues habrá alimento para todos proporcionado en abundancia por Tierra desde el reino vegetal:
+Una Tierra Restaurada donde todo “florecerá como el azafrán (Isaías 35:1).
+“En la tierra habrá grano en abundancia” y “extraordinaria abundancia en las cumbres de las montañas” (Salmo 72:16).
+Y “la tierra dará su fruto” (Salmo 67:6).
6º. No existirá la muerte, ni la enfermedad, ni el sufrimiento o la aflicción, ni la fatiga o el esfuerzo:
+“No habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas» (Apocalipsis 21:4).
+No existirá la muerte, sino que se gozará de “vida eterna” (Evangelio de Marcos 10:30).
+“Nadie estará enfermo” (Isaías 33:24 y 35:5,6).
+“No se afanarán para nada y no darán a luz para disturbio” (Isaías 65, 20-24).
7º. Solo se desencarnará de manera consciente en la dinámica evolutiva; y solo habrá nacimientos en el marco de la reencarnación álmica dentro de esa misma dinámica.
+“Ya no llegará a haber de aquel lugar un niño de pecho de unos cuantos días de edad; ni un viejo que no cumpla sus días; porque uno morirá como simple muchacho, aunque tenga cien años de edad” (Isaías 65, 20-24).
8º. Y el ser humano será responsable de su propia vida cubriendo de por sí sus necesidades vitales, que serán reales y no creadas artificialmente:
+Y, ciertamente, edificarán moradas y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán su fruto; no edificarán y otro lo ocupará; no plantarán y otro comerá. Porque como los días del árbol serán los de mi pueblo y la obra de sus propias manos mis escogidos usarán de modo cabal (Isaías 65, 20-24).
b) Ideas-fuerza
Atendiendo a estas señas de identidad de la nueva humanidad y considerando los objetivos expuestos de traer al aquí-ahora lo que será, en lugar de proyectar lo actual a lo que será, y dar un paso consciencial de la aspiración espiritual a una práctica de vida real que sea ya manifestación y anuncio del nuevo ciclo humano, el Proyecto desarrollará en su actividad (reflexiones, textos, material audiovisual, posibles eventos…) las siguientes ideas-fuerza:
+Impecabilidad.
+Autoconocimiento y exploración y reconocimiento de nuestra dimensión imperecedera y visión transcendente de la vida y la existencia.
+Presencia.
+Compromiso con uno mismo: valores, pautas y hábitos de vida, espiritualidad… que nos hacen ser naturalmente buenas personas con relación a uno mismo, los demás y la vida en su conjunto y en todas y cada una de sus manifestaciones.
+Responsabilidad: de uno mismo con relación a uno mismo y lo demás.
+Cultivo de la Voluntad: Compromiso +Responsabilidad.
+Discernimiento: uso y expansión de la mente abstracta, sentido común, coherencia y congruencia.
+Cultivo de la Confianza hacia la vida del Agradecimiento hacia ella.
+Atención a la educación, especialmente en la niñez.
+Alegría.
+Sencillez.
+Cultivo de la vitalidad.
+Acción consciente:
+No hacer daño (Ahiṃsā).
+Relaciones con los demás y la naturaleza.
+Alimentación…
+No juicio, evitando caer en la dualidad y los dualismos, pues en la realidad impera el “no dos”.
+Reverencia por la Vida.
+Cultivo de la Paz.
+Cultivo de la Justicia: ser Justos con uno mismo y con los demás.
+Cultivo de la Compasión.


